El mes del cansancio


Diciembre es el mes del cansancio. Y éste se nota más que nunca antes.
El paso anodino del último tramo del año no se condice con la expectativa que se tenía, digamos… en septiembre.
La asunción de las nuevas – viejas autoridades fue un movimiento lateral en la historia. El recambio en el gabinete del Intendente Mario Barbieri no se distingue de otros ocho o nueve similares realizados en la última década. Y no tenía por qué ser de otra forma.
Es como cuando una rueda pierde el aire y hay que cambiarla. Si el neumático nuevo está debidamente balanceado el auto no se mueve, y todo sigue igual.
Incluso la tensión nerviosa que se percibía en el aire por la presencia en la zona de nuestro nuevo vecino Max comienza a desaparecer. A favor, en contra, no se va a hacer… el diálogo se tornó repetitivo.
Ya le vimos la cara, ya dijo lo que quería decir, los medios nacionales ya no se ocupan de nosotros ni siquiera para reírse.
Apenas un grupo de vecinos que se resiste a la idea de que el San Pedro que hoy tenemos pueda cambiar abruptamente, sigue en alerta, por las dudas. Max, en tanto, señala con su dedo enhiesto desde lo alto de los carteles que iluminan Buenos Aires y anuncia la gran final del World Football Idol, preocupado por que vaya a verlo la menos cantidad de gente posible.
En las verdulerías de la ciudad el tema se comenta en la misma proporción que el precio de la papa, pero ya sin discusiones.
En los bares céntricos, los alpedomanos residentes van variando el eje de la conversación. Algunos comentan con desilusión el fracaso del cabarulo que da la bienvenida a los turistas, y analizan las posibles causas. Muchos lo relacionan con el nivel de la carne en exposición y otros con el precio del cuadril. (Perdón… ¡es cierto! las autoridades negaron que hubiera oferta de sexo!!!. Que idiota soy en creer en todo lo que dice esa gente malpensada y con gran poder de inventiva que brinda detalles de todo el tarifario completo para hacer quedar mal a la Municipalidad que no hace los controles sanitarios…).
En los mismos reductos con olor a cigarrillo y variada fauna que incluye felinos trasnochadores y cuervos madrugadores también se analiza sin fervor la nueva peatonal, que verán desde una ventana. Como con Disney, pero peor: a favor, en contra. Cero entusiasmo.
Hasta el gran escándalo del año, la usurpación de viviendas, quedó reducido a la nada. Los funcionarios que en campaña hicieron acercaron a sus medios afines nombres de posibles instigadores y conspiradores, ahora no cumplen con su deber o no tienen el coraje de denunciar con nombre y apellido a esos políticos opositores. O de entregar a la Justicia a su propia gente, si es que tiene alguna responsabilidad.
Todo se limita a un patético espectáculo de chismosas a las que les faltó el calcio necesario para fortalecer los dientes usando un celular de no se sabe quien para insultarse públicamente con un nivel denigrante, mientras sus hijos nadan en la mierda y esperan su turno para transformarse en nuevos marginados de la fábrica oficial. Eso, claro, para que algunos funcionarios se descostillen de la risa en sus oficinas con aire acondicionado.
Lo mismo de siempre. Rutina.
Tan rutinario como la extinción post-elecciones de todo opositor que pisa la tierra. No se preocupe, en un año y medio resucitan.

Deja Vu
Alrededor del 60 % de la gente reconoce haber experimentado un deja vu. La experiencia de ver algo que ya se vivió suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza», de acuerdo a los psicólogos.
La experiencia «previa» es con frecuencia atribuida a un sueño, aunque en algunos casos se da una firme sensación de que la experiencia «ocurrió auténticamente» en el pasado.
Diciembre en San Pedro es un caso de deja vu recurrente, si es que eso no resulta una redundancia.
En los próximos días comenzará a debatirse (eso si, con encendido fervor) el costo de las entradas para el baile del Club Náutico.
Para los particulares homínidos que residen gran parte del año en ese pedazo de terreno costero todo lo inherente a este evento cuasi tribal se transforma en una ceremonia religiosa. Siempre igual.
Lo más grave es que extienden el debate al resto de la población, y terminamos todos opinando de lo mismo, como si fuera realmente importante para el destino de San Pedro. Aclaro que he participado del festejo en cuestión y lo he disfrutado con frecuencia desde mi adolescencia, aún sin asociarme nunca a dicha institución. Y es comprensible la preocupación de los socios por participar de las decisiones sobre un lugar que consideran propio. Pero de ahí a propagar entre las otras 53 mil personas todos los años la misma discusión sobre el precio de las entradas a un lugar privado hay un campo de distancia.
Y, claro, las fiestas.
Familiares que no se quieren y terminan en puntas distintas de la mesa, invitados que no llegan nunca, novios que se pelean y se reconcilian, regalos de un Papa Noel en el que ningún chico cree, regalos que a los chicos no les gustan y terminan abandonado en cinco minutos, el borracho de turno que dice la verdad que nadie quiere escuchar, una guerra virtual en un cielo en Tecnicolor, bombas de estruendo, vidrios que tiemblan, perros que huyen, tiros, acuchillados, alguna lágrima por los que no están y, por qué no, también alguna de felicidad por llegar a ese día con la gente que realmente querés.
San Pedro se encamina a terminar un año histórico por muchos motivos en la más absoluta apatía. Con un cansancio no disimulado y repitiendo la rutina de siempre, como si fueran doce meses ordinarios.
Yo, me voy a dormir.

Gabriel Stringhini

Comentarios

nesvir ha dicho que…
gabriel:
excelente la columna. Todo queda en la nada. Los politicos de mierda se cubren entre ellos asi sucesivamente por el resto de los años.
Todo queda en la nada, promesas y mas promesas pre-canmpaña. Me dan asco.
Consumo algnos datos de tu nota. Prefiero ir a comer que seguir enroscandome.

saludos amigo

nesvir
Anónimo ha dicho que…
Hola Gabriel, no tengo otro medio para dejarte este mensaje, y quisiera que me sacaras de una duda.
La licitación que pretendía cubrir el boleto urbano de colectivo, aparentemente quedó desierta, o sea que deben volver a llamar licitación.
Pero la duda que me surge es porque una Empresa muy conocida de san pedro, que este año salió en los medios nacionales, ya adquirió cuatro unidades de colectivos para el area urbana. Yo me pregunto y tal vez vos también te estarás preguntado si este tercer mandato de Barbieri se va a dedicar solamente a los negocios "familiares" porque si es sería la primer mancha de su tercer capitulo. Igual no creo que pase nada pues en San Pedro no existe la oposición. Solo es un grupo ávido por estar en el lugar del gordo, "cometiendo" los mismos negocios.
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