Las personas que se ofrecen voluntarias para ver las ejecuciones

Teresa Clark ha visto morir a tres desconocidos. La primera vez agarró la mano de su marido, pero después empezó a vivir la experiencia con más normalidad.
La pareja, dueños de un negocio de deshollinadores de chimeneas en Waynesboro (Viriginia), se ofrece como voluntaria para ver ejecuciones. Larry, el marido de Teresa de 63 años, fue sólo la primera vez.

"Tenía mucha curiosidad. Le llevé hasta el lugar y le hice muchas preguntas", explica ella. "Luego me dijo: tienes que ver esto". Finalmente, ella también fue.
En 1998 presenciaron la ejecución de Douglas Buchanan, Jr, condenado por matar a su padre, a su madrastra y a dos hermanastros. Que haya testigos en las ejecuciones como Teresa y Larry Clark es una necesidad legal.
En Virginia, al igual que en otros estados de Estados Unidos donde está vigente la pena de muerte, la ley requiere que personas sin conexión con el crimen estén presentes en todas las ejecuciones.

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