
Códigos éticos edulcorados y formulados con negligencia, sin considerar la historia y la memoria recientes, redactados para no herir las susceptibilidades de los medios hegemónicos, al abstenerse de cuestionar legitimidades que no se discuten ni revisan, son inocuos como instrumentos de resistencia o defensa de derechos humanos. La ruindad presente en tantas exhibiciones nauseabundas, reñida con cualquier criterio elemental de convivencia política y social, es descrita con benevolencia, sin ánimo alguno de incidencia decisiva.
Frente a las hegemonías mediáticas, la sociedad civil está indefensa, desprovista de recursos sustanciales de intervención frente a la impunidad con que nuestra telúrica industria del espectáculo ofrece sus productos al mercado. El núcleo de la cuestión no reside solamente en el monopolio. Cuando algunos programadores de medios públicos creen que para comunicar cualquier cosa deben introducir figuras de la farándula o de la industria, refrendan así el triunfo de las retóricas dominantes: ya no importa tanto entonces lo que se dice sino la estrella que lo dice. No es solo la “metodología” de ocultación o manifestación de la cámara aquello que define el asunto. Tampoco podríamos fijar una mera regla de pureza. Pero sí podríamos –tal vez– demandar la restitución de límites que los medios argentinos perdieron hace mucho tiempo.
Publicada en Página 12 el pasado 16 de Agosto
Kaufman brindará este sábado a las 21 una charla en el Centro de Comercio e Industria, coordinada por el Centro Cultural Aníbal de Antón.
Es docente universitario, crítico cultural y ensayista, además de Profesor en la Universidad Nacional de Quilmes y en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Instituto Gino Germani, dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Fue profesor visitante en las universidades de Bielefeld y San Diego y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Es miembro del comité de dirección de la revista Pensamiento de los Confines, junto a Nicolás Casullo (1944-2008), Ricardo Forster y Matías Bruera. En 2007 fue elegido director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA).
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