jueves, 6 de enero de 2011

El mundo según Nidera (por Walter Goobar para el diario BAE)

El caso de Nidera desnnuda como pocos el lado más oscuro de las empresas agroalimentarias. Detrás de las ganancias obscenas y la evasión impositiva se esconden historias de trabajadores reducidos a la servidumbre, de impunidades y saqueos en los pueblos donde estas firmas están asentadas.
En su célebre investigación "Los traficantes de granos. La historia secreta del pulpo mundial de los cereales: Cargill, Bunge, André, Continental y Louis Dreyfus", el periodista y escritor Dan Morgan sostiene que "las firmas cerealeras no dan por sentado que el público tenga derecho saber nada acerca de lo que hacen" y que "las casas que comercian con granos son oligopolios privados, centralizados, que no publican declaraciones financieras. No hay accionistas públicos, cosa que limita enormemente la obligación de difundir informaciones. La propiedad de las compañías se encuentra en manos de siete de las familias más ricas y menos comunicativas del mundo, y esas mismas familias tienen en sus manos la operatividad de las compañías. Muy pocas personas controlan, en la cúspide, las informaciones y la adopción de decisiones".
Esas afirmaciones acuñadas hace más de tres décadas por Dan Morgan, cobran renovada actualidad con el escándalo que esta vez involucra a Nidera, una de las semilleras más grandes del país, y que permitió la reducción a la servidumbre de trabajadores golondrina procedentes de Santiago del Estero para desflorar maíz en una estancia de San Pedro, ubicada entre los caminos por donde pasará el Dakar 2011.
El caso de Nidera desnnuda como pocos el lado más oscuro de las empresas agroalimentarias. Detrás de las ganancias obscenas y la evasión impositiva se esconden historias de trabajadores reducidos a la servidumbre, de impunidades y saqueos en los pueblos donde estas firmas están asentadas.
En un procedimiento realizado el 30 de diciembre en la estancia El Algarrobo, perteneciente a la empresa Nidera, fueron encontrados 130 trabajadores adultos y adolescentes que habían sido traídos de Santiago del Estero, que no sabían dónde estaban, no podían salir, no tenían luz ni agua y se les descontaba del salario en negro las provisiones que la empresa les vendía a precios usurarios.
Allí se detectaron condiciones de trabajo esclavizantes, por lo que la Justicia inició una causa caratulada “reducción a la servidumbre”. La investigación comprobó que Nidera explotaba el trabajo esclavo de adultos y niños traídos desde provincias del norte. Los alojaba en trailers de chapa, en los que dormían hacinados de a veinte. La jornada laboral era de diez horas incluido el día de Navidad, bajo el rayo del sol, sin luz, sin agua potable salvo la que recibían en baldes. No podían salir de los límites de la propiedad en la que trabajaban ni conocían cuál sería su remuneración. La paga se difería para el último día del contrato informal, ya que no estaba registrado. Mientras, les descontaban todo lo que consumían a precios tan exorbitantes que nunca tenían un saldo favorable para cobrar. Les anotaban 80 pesos por una bolsa de papas, 65 por una de cebollas, 54 por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos, ocho por un kilo de pan viejo y dos por recargar la batería del celular. El único dinero que recibieron en las tres semanas transcurridas antes del allanamiento, fueron 12 pesos “para comprar pan dulce.
El fiscal Darío Giagnorio, del Departamento judicial de San Nicolás, llegó con el procedimiento ministerial y actuó de oficio. Instruyó una causa por reducción a la servidumbre y además por “malversación de caudales públicos”, puesto que entre los alimentos que les proveía la empresa Comat S. A. hallaron fideos marca Doña Luisa con el sello del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires, de comercialización prohibida. En el marco de la investigación hay siete imputados que fueron aprehendidos y excarcelados al otro día tras prestar declaración en San Nicolás.
El ministro de Trabajo provincial, Oscar Cuartango, dijo que los hechos descubiertos rozaban el crimen de lesa humanidad”.
Nidera no es una empresa menor: es la cuarta exportadora de productos agropecuarios, a la que actualmente el Estado Nacional investiga por evasión impositiva del orden de los 260 millones de pesos.
De acuerdo al ranking de las mil empresas que más venden en la Argentina publicado por la revista "Mercado", en junio de 2010, las ganamcias de Nidera están muy por encima de los 24 pesos por mes que prometió pagar a los trabajadores que permanecían secuestrados en la estancia El Algarrobo de San Pedro a menos de 200 kilómetros del a Capital Federal.
Durante 2009, la empresa vendió 3.500 millones de pesos, lo que equivale a 6.751 pesos cada sesenta segundos.
Sin embargo, para Nidera, los salarios de los que hicieron posible semejante negocio representan una ínfima proporción en relación a estos ingresos: para esta empresa, el costo laboral representa apenas el 1,54 por ciento; según datos de la Escuela de Estadísticas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario, citados por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmontadores de Algodón y Afines de la República Argentina.Esta no es la primera vez que Nidera se ve involucrada en un escándalo de este tipo: Hace apenas un año y por un presunto caso de dengue, en Baradero se descubrió una situación similar. El régimen feudal implementado por la semillera recuerda al utilizado hace más de 60 años por la Forestal y por la gran mayoría de los agricultores algodoneros, maiceros, paperos, etc., que utilizaban al pobrerío en las etapas de cosechas y los obligaban a comprar sus alimentos en los almacenes de sus patrones.