domingo 7 de junio de 2009

El rayo que se nos va (por Eduardo Campos)

Con el transcurrir de los días el rayo que, aseguraban, había derribado el Airbus 330 de Air France, se está desdibujando y empiezan a escucharse algunas explicaciones un tanto más serias, aunque sin la claridad que la comunidad internacional requiere de parte de una aerolínea como lo es Air France y sobre algo tan delicado como lo es la pérdida de 228 vidas.
Según Clarín (7 de junio) el aparato siniestrado emitió 24 datos de anomalías graves en sus sistemas de vuelo en los 14 minutos que van desde la última comunicación del piloto con Recife y la desaparición de la máquina.
De entrada no más teníamos a la teoría del rayo y la tormenta perdiendo consistencia a partir de las manifestaciones hechas por tripulantes de dos vuelos de Lufthansa y uno de la brasileña TAM que habían observado la luminosidad producida por algo que caía en llamas al mar. Vale decir que la tormenta no era tan taura ya que otros aviones volaban simultáneamente por la misma zona.
El rayo se nos aleja aún más si leemos en la citada edición de Clarín que la Agencia de Investigación y Análisis Aéreos sostuvo que Air France no cumplió con el programa de sustitución de una serie de instrumentos recomendada por Airbus, la constructora del avión. Agrava la cuestión el hecho de que los problemas que acarreaban esos dispositivos eran ya conocidos.
Y ya el rayo se nos diluye totalmente al observar el comunicado del sábado emitido por la empresa Air France en la que informa que (textual) “acelerará el programa de reemplazo de los sensores de velocidad en sus aviones Airbus 330 y 340, dada la posibilidad de que estos puedan tener alguna relación con la tragedia del vuelo 447 que hacía el trayecto Río-París”.
Lo que he escrito hasta aquí usted lo puede ver, escuchar y leer en cualquier canal de TV, radio o diario. Simplemente tomé algunos tramos de la información que trajo Clarín el domingo para poder observar como la mentira, que había copado toda la información a partir de la tragedia, va dejando lugar a las certezas.
En un comienzo el rayo había ganado todos los titulares. Lo raro era que no se trataba de una teoría de un medio de comunicación en particular sino que esa hipótesis había estallado en todos los medios del mundo en forma simultánea.
Al igual que la inalterable secuencia de despegue-vuelo-aterrizaje que hace un avión, la información que nos ocupa tiene un camino parecido: empresa-agencias noticiosas-medios-público.
Lo grave del tema es que nadie, en los medios de comunicación, haya dicho: “No, esto no puede ser, acá hay algo raro” sino que, sin excepción, hayan repetido como loros la hipótesis que les llegaba a segundos de informar del desastre sucedido.
Claro, para entender esto hay que construir otra secuencia: empresa-publicidad (dinero-poder)-medios. En una palabra lo que los medios hicieron fue tratar de lavar la imagen de una potente aerolínea a la que se le viene abajo un avión con más de doscientas personas.
En líneas generales podemos observar que la prensa en todo el mundo tiene una particular debilidad por el poder y el dinero y que actuará salvando o condenando a quien sea según ese principio.
Hago una pausa para contar una anécdota de algo que me pasó en oportunidad de cubrir para el viejo Canal 4, junto a Eduardo Dlapa y Aldo Nocera, la competencia automovilística de la que participó el recordado Osvaldo “Pato” Morresi en Daytona, EEUU.
Eran los primeros días de febrero de 1993 y, de vuelta al país por Aerolíneas Argentinas, quise dialogar (por inquietud periodística) con el comisario de a bordo sobre la situación por la que pasaba la empresa.
Por esa época Aerolíneas estaba siendo vaciada desde el propio Estado por el menemismo que intentaba traspasarla a capitales privados. Los crueles recortes en los presupuestos hacían que las aeronaves, con más de trescientas pasajeros, viajaran con tripulaciones de siete u ocho personas en lugar de los 12 o 15 de rigor.
Era una atención de mierda a bordo, pero lo más grave es que esto tenía su correlato en lo que respecta al mantenimiento de las aeronaves. Con cientos de despedidos, los talleres hacían lo que podían para mantener en vuelo algunas de las máquinas estando al borde de la tragedia, sin que al gobierno se le moviera un pelo.
En un determinado momento de una conversación que se prolongó por más de una hora, el comisario de a bordo me comentó con bronca: “Te das cuenta que estamos volando en una lata a 10 mil metros de altura”.
Traigo a colación esto porque nos da una idea, primero, por qué sucedió lo que sucedió con una aerolínea, pequeña si, pero con un prestigio internacional muy grande. Y segundo, en ese período ningún avión de Aerolíneas Argentinas se cayó. Hoy estamos lamentando la pérdida de 228 personas producidas en una de las más modernas máquinas que existen.
Lo cierto es que, sean nuevos o sean viejos, los aviones se caen cuando no están en condiciones. Y tienen cosas que no están en condiciones cuando el mantenimiento es ineficiente, y el mantenimiento es ineficiente cuando se achica y se ahorra en lo que no debe achicarse y en lo que no se debe ahorrar. Esa es la razón que los medios callan. Ese es el rayo del que deberíamos ocuparnos.
Y en la Argentina debemos pensar que el rayo no es la inseguridad. El rayo es la miseria, la desocupación, el analfabetismo, la falta de salud, la mortalidad infantil y el peculado. La inseguridad no es causa sino efecto de todo eso. Pero los candidatos, como los medios, nos están queriendo vender un rayo que no es. Ayer los rayos fueron Aerolíneas, el petróleo y los ferrocarriles, hoy el rayo que nos quieren vender es la inseguridad. Pero, en definitiva, el asunto está en que los compremos.

martes 2 de junio de 2009

El rayo malo (por Eduardo Campos)

La aeronavegación se ha transformado en el sistema de transporte de pasajeros más seguro del mundo.
Miles de aviones despegan a diario de cientos y cientos de aeropuertos desplegados a lo largo y ancho del globo y llegan a destino sin inconvenientes, aunque… a veces, alguno no lo hace.
Es lo que ha ocurrido en Brasil 24 horas atrás. Un Airbus 330, máquina perteneciente a la última generación de aviones de pasajeros, desapareció del mapa cuando viajaba en dirección a París.
La respuesta dada por Air France, la aerolínea propietaria, es que la aeronave fue alcanzada por un rayo.
No quiero ser terminante en esto pero estoy seguro en un 99 por ciento que se trata de una mentira más grande que el avión siniestrado.
Muy posiblemente pasarán meses y hasta años determinar las verdaderas causas de la caída, pero lo del rayo no huele a quemado sino a verso.
A aquellos que les interesa el tema de la aviación seguramente seguirán algunos programas que emiten canales como Discovery o Nat Geo donde se muestra como, profesionales capaces, se encargan de rastrear las causas que originan caídas de aeronaves.
Yo también los veo y no recuerdo uno solo donde un rayo haya ocasionado la caída de un avión, a menos que hablemos de los años 40 o 50.
El que un avión sea alcanzado por un rayo es mucho más frecuente de lo que la gente supone. Sucede muy a menudo, lo que ocurre es que las aeronaves cuentan hoy con sistemas que permiten descargar, a través de las puntas de las alas, la electricidad de cualquier rayo que las alcance.
Pero para poder comprender lo que está pasando debemos tomar otro camino y observar que, desde los 90, en el mundo han quedado solo dos fabricantes de aviones de gran porte. Son la norteamericana Boeing y la europea Airbus. Entre ellas dos compiten para abastecer un mercado que mueve miles de millones de dólares cada año y que crece en forma incontenible.
El accidente de una aeronave puede llegar a inclinar a aerolíneas a decidir la adquisición de máquinas de la otra compañía por lo que, producido un siniestro, no hay mejor respuesta para el fabricante que… ¡un rayo!
Este fenómeno atmosférico tomado como excusa permite poner el problema mecánico o electrónico (verdadera causa de la caída) fuera, quedando la posibilidad de echarle la culpa a algo que no se puede preveer como lo es un rayo.
También el rayo viene bien para controlar a los familiares de las víctimas, invadidos por las ganas de romper todas las oficinas de la compañía a patadas. Ante la información, convenientemente desparramada a todas las agencias informativas al instante siguiente del accidente, señalando al rayo como culpable, no les deja ni siquiera el derecho al pataleo.
Cuando la verdad de la caída se sepa habrán pasado meses y hasta años, las indemnizaciones se habrán cobrado, el duelo estará a punto de ser superado y nadie tomará represalias.
La aeronavegación es el método de transporte más seguro sin dudas. Las 220 víctimas que se registraron en el accidente de Air France son las que suceden en diez días en las rutas argentinas solamente. El eludir por razones mezquinas las responsabilidades que les toca a fabricantes y a aerolíneas en cada accidente poco ayuda a que no disminuya la confianza de la gente en los aviones.
Por nuestra parte, como eventuales pasajeros, debemos asegurarnos y viajar por líneas seguras. Cuando un pasaje a tal lado sale equis dólares y otra aerolínea lo ofrece por mucho menos, desconfíe.
La falta de regulaciones internacionales que trajo el liberalismo dos décadas atrás hizo florecer líneas que invitaban a volar por poca plata. Los años 90 vieron un incremento en la caída de aviones por esos motivos. Se planchaban las tarifas a costa de un deficiente mantenimiento.
Hoy estamos hablando de un accidente aéreo que involucra a una de las empresas más seguras y serias del mundo, lo que prueba que nadie puede descuidar absolutamente nada en lo que sea la seguridad de un aparato.
Lo reprochable para los directivos de Air France no es tanto que se le caiga un avión, cosa siempre posible, sino que se sacudan de encima las responsabilidades que le corresponden. Echarle la culpa a un rayo es tomarle el pelo a la gente que elige esa línea. Si ganan dinero volando lo menos que se les puede pedir es que se hagan cargo de las cosas que no salen tan bien.

lunes 18 de mayo de 2009

Misterios (por Eduardo Campos)

El mundo en sí mismo es un universo plagado de misterios. Ingresados al tercer milenio conocemos mucho de lo que rodea al planeta pero ignoramos tanto más lo que guardan las profundidades de los océanos.
A pesar de que han acompañado a decenas y decenas de generaciones aún tenemos dudas en cuanto a quién construyó las pirámides, si la Atlántida existió realmente o si Troya fue solo una leyenda.
Argentina tiene una larga lista de mitos y leyendas provistos principalmente por esa tierra pródiga en misterios que es la Patagonia.
¿Y qué podemos decir de San Pedro? Con sus esquivos túneles franciscanos que no quieren emerger, con su “Salamanca” o con sus casas embrujadas.
Sin embargo podemos decir, sin temor a equivocarnos, que este pequeño terruño ha llevado las cosas aún más lejos que en el resto del planeta.
Como si aquí reinara una gran fuerza inconformista, el lugar ha desarrollado nuevos misterios que, estudiados a fondo, traerían más de un dolor de cabeza a científicos y/o especialistas.
Un líder político y social argentino, el general Juan Domingo Perón, señaló una vez que sus seguidores son como los gatos “Parecía que se pelean pero, en realidad, se están reproduciendo”. Esto parece ser una verdad total si miramos el país al que el peronismo gobierna desde hace décadas con alguna breve interrupción.
El misterio empieza aquí. San Pedro es como la “Twilight Zone”, (Dimensión Desconocida) una zona crepuscular donde los límites de la realidad son otros y nada es como parece.
Acá se pelean, efectivamente, pero eso de reproducirse… humm… más bien uno puede pensar que estos gatos o son estériles o están usando preservativos.
Otro de los nuevos misterios se registró durante la conferencia de prensa mediante la cual el intendente Barbieri anunció a la población que va a ser candidato a diputado nacional. En un pasaje Barbieri señaló que sigue siendo progresista y que le sorprendía el que se señale que se ha conservadorizado.
El misterio estaría en dilucidar como es que sólo se puede coincidir con el gobierno nacional en la política de derechos humanos, como la venido diciendo hasta ahora, y presentar al mismo tiempo una alianza con el partido de Patti, actualmente preso por torturas y asesinatos.
Para terminar otro misterio que tiene dos meses nomás. Es el de la sucursal local del Banco de la Nación Argentina. Esta entidad gastó una buena suma de dinero un tiempo atrás realizando una hermosa y placentera sala para mejorar el servicio del cajero automático.

ANTES
Solo entraba uno por vez
Solo operaba una persona por vez
El resto esperaba afuera

AHORA
Solo entra uno por vez
Solo opera una persona por vez
El resto espera afuera

Como puede verse tras tanta inversión los resultados han sido notables.