Intendente con cheque en blanco (por Eduardo Campos)

El jueves finalizó un ciclo de gobierno que ha sido el más prolongado en cuanto a período cumplido por intendente alguno en la historia de nuestro partido.
Simultáneamente se inició otro que durará dos años y que tendrá al frente al ciudadano Pablo Guacone.
¿Cómo se recordará el gobierno del profesor Barbieri en el tiempo?
Indudablemente que su paso por la administración pública dejó a un San Pedro distinto. El perfil turístico que tenía la ciudad, marcada como la “capital del mini-turismo” le dejó lugar a un turismo algo más cajetilla con un mayor poder económico.
La zona costanera de la ciudad también evidenció un notable progreso, a pesar del impune destrozo efectuado en las barrancas.
¿Pero alcanzará esto para signar el paso de Barbieri por el municipio?
Sin dudas que el gobierno de Raúl Alfonsín significó un profundo avance en lo que se tenía. Tuvo la dura misión de ordenar un país desquiciado y los frutos se lo llevaron los presidentes que vinieron a continuación. Sin embargo de Alfonsín la gente lo único que recuerda es que se tuvo que ir seis meses antes, los saqueos a supermercados, el Plan “Austral”, la “Casa está en orden” etc.
Carlos Menem algo bueno debe haber hecho. (Habría que preguntar a algún menemista porque a mí no se me ocurre nada). Pero la corrupción signó el recuerdo que de él le queda a la sociedad, reafirmado con el hecho que, a la vejez, está transitando un juzgado detrás de otro y no está preso simplemente por su edad (y sus fueros).
Teniendo en cuenta esto ¿Quedará lo bueno que hizo Mario Barbieri en el recuerdo o quedará lo que hoy está en pleno trámite en la justicia y que son las probables irregularidades que existen en la construcción de planes de viviendas?
Si tenemos en cuenta que el fallecido Gustavo Hansen, por una causa en la que se sabía nada tenía que ver, debió poner abogados y quedó sin culpa simplemente porque falleció, indica que no vienen tiempos nada buenos para los funcionarios que se hallen vinculados a los planes de vivienda cuestionados.
¿Estará escrito ya o se escribirá en los próximos años lo que quede de la administración Barbieri en la mente de la gente? Quien lo sabe.
Quede una cosa o la otra será injusto. Ambas forman parte del proceso político que culminó ayer y ambas deben ser adjudicadas a esa administración. Tanto lo bueno como lo no tanto.
Pero toda esta lectura suena bastante prematura. Por ahora queda un acto de despedida del profesor Barbieri que tuvo, en su último tramo, un pico muy alto de emoción por parte de los presentes, una prueba de afecto que el intendente saliente podrá llevarse para sí, mientras se encamina a su nueva función en la cámara baja.
Pero vayamos a Guacone. No será fácil para él transitar estos dos años y lo sabe.
El tour efectuado por los medios de comunicación de la ciudad al otro día de la asunción le dejó una catarata de pedidos de oyentes que reclaman por infinidad de cosas que muestran a una ciudad sumamente deteriorada y que hay que levantar.
De esto no se habló en el acto pero a partir del proceso electoral de junio pasado las arcas quedaron vacías. Esto está mal porque los partidos en el poder no deben utilizar los fondos municipales para las campañas propias. Lo que es una práctica común en la Argentina, queda en evidencia cuando se observa que fue a partir de esa fecha en que la ciudad se desplomó.
Tan mal ha quedado la situación que desde Obras Públicas se ha anunciado en los últimos días la implementación de un engendro que permita hacer algo con las calles de la mayor parte de la ciudad que están totalmente intransitables, llueva o no. A todo esto se debe sumar que el parque de maquinaria municipal es casi inexistente y no hay dinero para reparar absolutamente nada.
El panorama con que asume Guacone no se presenta nada venturoso con una ciudad por levantar y sin recursos.
En el haber del flamante intendente debe reconocerse que se trata de alguien intachable, tanto en su vida personal como en el desempeño de la actividad política y de alguien con buena relación con la oposición.
Ser buena persona, a pesar que algunos lo consideren irrelevante para los cargos públicos, siempre es importante y todo esto forma el capital que hoy tiene Guacone.
Durante el acto trató de mostrarse simpático con todos. Esto, y las equivocaciones durante el discurso brindado están hablando de su inseguridad. Sin embargo, los aplausos recibidos (hasta las equivocaciones fueron, tras su reconocimiento por el orador, aplaudidas) muestran que Guacone goza de la simpatía de la gente. Esto no debe engañarlo. Cuando pasen tres meses y no haya respuesta a los pedidos el amor dará pronto paso a la bronca.
En suma podemos decir que San Pedro tiene hoy un intendente con foja limpia, sin condicionamientos y, fundamentalmente, querido por la gente y esto no está para nada mal. Por ello es que, sin dudas, el jueves fue un buen día para la ciudad.

Comentarios